viernes, 13 de marzo de 2015

Sobre el IVA cultural y demás impuestos

Fue en julio de 2012 cuando Rajoy subió el tipo general del IVA desde el 18% al 21% y reclasificó algunos productos desde el tipo reducido -que era del 8% y lo aumentó al 10%-, a este nuevo tipo general, como las entradas de cine, teatro, danza, circos o conciertos de música, lo que se conoce como “IVA cultural”.

Son conocidas por todos nosotros las múltiples quejas de actores, escritores, y gente del mundo de la “cultura” por un IVA tan alto. Pero siempre que se quejan, lo hacen por el IVA cultural -debe ser que el resto del IVA no son importantes para ellos-, nunca he visto a aquellos que se quejan de dicho IVA reclamar una reducción importante de otros impuestos. Recuerden que, como bien dicen algunos de guasa, el IVA cultural es malo para ellos -los de la “cultura”- porque perjudica a su negocio, pero el resto del IVA es bueno porque financia lo “social”.  Y son muchos los que piensan así realmente, cuidado.

Pues bien, según parece, el Gobierno de Rajoy se estaría planteando bajar el IVA cultural hasta el 10%, desde el tipo general al reducido. Bajar el IVA cultural está bien, siempre y cuando vaya acompañado de más bajadas de impuestos y no responda a la presión del lobby de la “cultura” –o de cualquier otro lobby-, mientras se deja todo lo demás igual. ¿Acaso el resto del IVA no es importante? ¿Y el resto de impuestos? Hay que bajar todos los impuestos, no solo algunos según apetezca. Es la única manera de que haya crecimiento y prosperidad. No hay que premiar la vaguería, sino el esfuerzo y el trabajo.

Para mí hay impuestos mucho más peligrosos y sin sentido que el IVA cultural, como el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, o el Impuesto sobre el Patrimonio, el cual vino de vuelta con el PSOE en septiembre de 2011 y el “muy liberal” Gobierno del PP sigue sin eliminar. Tampoco hay que olvidar el Impuesto de Sociedades, que ahoga a empresas haciendo imposible muchas veces que puedan invertir o contratar a más gente.

¿Para cuándo la eliminación de estos impuestos anteriormente citados –o una drástica bajada-? Con la oligárquica clase política actual nunca, queda mejor para ellos decir que el IRPF “redistribuye la renta” y que es el impuesto más “progresivo”. De lo contrario se les acabaría el chollo, y la libertad es algo que la actual clase política no puede permitir, dado que necesitan tener al personal controlado: ese es el verdadero motivo de la existencia del IRPF, como muy bien dice Almudena Negro. Y muchos siguen sin enterarse. 

De cuando Rajoy prometió bajar los impuestos y los subió

En 2011 muchos se llenaron la boca con promesas de cara a las elecciones generales que hbía adelantado Zapatero. Desde las declaraciones de Montoro diciendo que no se subiría el IVA porque “es hacer pagar a los ciudadanos la mala gestión del gobierno”, pasando por las varias promesas de Rajoy diciendo que conseguiría reducir drásticamente el paro, aumentaría el empleo y bajaría los impuestos. Casi cuatro años después nos damos cuenta no solo de que fueron palabras que se llevó el viento, sino que han dejado por buenas las dos pésimas legislaturas de ZP. ¡Qué cosas!

Nada más llegar al poder, el Gobierno de Mariano Rajoy anunció una subida "temporal" de impuestos, que sumada a las medidas extraordinarias aprobadas en julio de 2012, se tradujo en un nuevo incremento generalizado del IRPF, eliminación de deducciones, más IVA (como he dicho antes), mayor tributación sobre el ahorro y actividades profesionales, elevación de los Impuestos Especiales, limitación de deducciones empresariales y nueva ampliación de pagos fraccionados en Sociedades. En definitiva, nada de nada de todo lo prometido anteriormente.

En el siguiente gráfico podemos observar la recaudación del Estado por los grandes impuestos -IRPF, Sociedades, IVA e Impuestos Especiales-, y nos damos cuenta de que no han existido bajadas de impuestos, sino todo lo contrario, llegando a aumentar la recaudación fiscal desde 2011. 



Pero hay más. Según las propias previsiones del Partido Popular, en el año 2016 los españoles pagaremos 42.000 millones de euros más que antes de su llegada al poder. En contra de lo que prometió Montoro el año pasado, los impuestos ni siquiera bajarán en el período de 2015-2016 con respecto a 2014: es verdad que la recaudación por IRPF y Sociedades menguará en unos 7.500 millones de euros, pero a cambio el IVA y el resto de figuras tributarias aumentarán su voracidad en 8.200 millones de euros. Rajoy terminará la legislatura con más impuestos que Zapatero. Quién lo diría a principios de ésta…




Los impuestos solo se perdonan a los amigos

Hemos visto como el Gobierno de Rajoy se ha caracterizado en estos años por aumentar los impuestos, todos y cada uno de ellos, a los ciudadanos, empresas, etc. Pero con los amigos es diferente.

En el mes de diciembre, RTVE negoció con Hacienda no pagar el IVA para ahorrar 97 millones de euros al año. Si Hacienda perdonara el IVA a RTVE, que se lo perdonaran a todos los españoles (tanto personas físicas como empresas). Que perdonen también los impuestos anteriormente mencionados- y los que no he mencionado-. A ver si ahora van a ir perdonando impuestos solo a sus amigos. Que si no pagan, genial, pero que dejen no pagar a todos. Venga, que Montoro demuestre su "espíritu liberal", del que tanto hablan algunos.

Continuando con lo del IVA: el Congreso aprobó una enmienda a la reforma fiscal que permite a todos los entes públicos de radio y televisión autonómica deducirse a partir de 2015 todo el IVA que soportan, con el objetivo de mejorar su solvencia y liquidez. A lo que respondo de estas tres formas:

- Los que dicen que los ricos no pagan impuestos, que vayan diciendo algo. ¿O esto no les interesa?
- Si los entes públicos de radio y televisión se financian mediante impuestos y ahora permiten que no paguen el IVA, tendrán más liquidez, ergo necesitarán menos financiación, con lo cual bajarán los impuestos. Esperad, que sigo soñando...
- Financiamos con nuestros impuestos a los entes públicos de radio y TV y ahora pueden no pagar el IVA si quieren. A ver, los del discurso de la redistribución de la renta, que vayan saliendo a decir algo. ¿Tampoco les interesa?

España, la dictadura de los impuestos

En España se ha creado una red tributaria enorme que esquilma -cada vez más- a todos los ciudadanos. No hay ámbito económico que no esté regulado por leyes absurdas que obliguen a pagar impuestos no menos absurdos. Miren donde miren, impuestos.

Como bien saben, España se divide en tres administraciones: Estado (Administración Central), CCAA (Administración Autonómica) y Ayuntamientos (Administración Local). Cada una de estas administraciones cuenta con impuestos propios -algunos impuestos pueden ser compartidos entre dos administraciones-. A los impuestos regulados por el Estado y cedidos, en algunos casos, a las Autonomías hay que sumarle la potestad de la que disfrutan las regiones para idear sus propios impuestos. Y el ingenio de algunas Autonomías parece no tener límite. Ya son 74 impuestos propios con los que cuentan las CCAA -27 más que en 2007-. En cabeza, Cataluña, seguida de Andalucía y Asturias. (Datos del Consejo General de Economistas REAF-REGAF). Como cantaría alguno: saqueando voy, saqueando vengo, por el caminoooo me invento un impuestoooo.

En el caso de los Ayuntamientos, manejan menos impuestos que el Estado o las Autonomías -que no quiere decir que sean pocos-. Desde el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), pasando por el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM), el Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (IIVTNU), hasta el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) y el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO).

Viendo el panorama actual sigo diciendo que no existe ningún “malvado liberalismo” en España, como algunos no se cansan de repetir, cayendo en una chifladura poco interesante. Lo único que nos podemos encontrar es la “dictadura de los impuestos”, una degeneración del llamado Estado del Bienestar, el cual ha resultado fallido y que ningún “político” del Consenso piensa tocar. Así que no se crean a esos partidos que hablan de nueva política y regeneración, cuando en el fondo quieren aplicar las mismas medidas -o más intensas- que nos han traído hasta la situación actual: impuestos, impuestos, regulaciones y regulaciones. ¡¡Regeneración es lo contrario!! 

jueves, 5 de marzo de 2015

Monopolio-oligopolio no son libre mercado

Estos días hemos conocido dos noticias acerca de la falta de libre mercado que sufrimos en España, pese a que algunos no dejan de repetir que la crisis actual es culpa del liberalismo y del libre mercado, “que deja vía libre a los empresarios para explotar a sus trabajadores y propicia una ‘dictadura de los mercados’ o ‘dictadura del capitalismo’”, y no aprenden que es más bien lo contrario.

Por un lado se ha conocido el intercambio de información, pacto de no agresión y coordinación comercial en materia de precios (pacto de precios) entre cinco empresas petroleras, como son Repsol, Cepsa, Bisa, Galp y Meroil. Además, dichas empresas llegaron a atacar a gasolineras que bajaban sus precios, como es el caso de Alcampo, en una muestra clarividente de no aceptar nada fuera de lo pactado, no querer libre competencia.

Por otro lado, la segunda noticia tiene relación con la anterior, pero cambiando el sector comercial en el que se ha producido. Esta vez hablamos del sector lácteo, donde once empresas pactaban el precio de la leche e intercambiaban información. 

Dos muestras de oligopolio, en las que son pocas empresas las que abastecen el mercado, por lo que tienen un cierto poder sobre éste para fijar los precios y las cantidades producidas, siendo siempre el consumidor el único perjudicado de estas prácticas.  
El oligopolio es uno de los tipos de competencia imperfecta. El más famoso es el monopolio. Ocurre igual que en el oligopolio, pero es una única empresa la que abastece la totalidad del mercado. Una característica del monopolio es lo que conocemos como ‘coste social’, esto es, el coste que vendrá medido por la diferencia entre el nivel de producción que ofertaría una empresa perfectamente competitiva y el que ofertaría una empresa monopolística. Otra característica negativa del monopolio es la diferencia entre el precio que establecería la empresa competitiva y el que establece el monopolio (los precios del monopolio siempre son superiores a los de la competencia perfecta). 

Tanto el monopolio como el oligopolio representan la competencia imperfecta. Frente a la competencia imperfecta está la competencia perfecta. Un mercado perfectamente competitivo es aquel en el cual todos sus participantes son precio-aceptantes, es decir, ni las decisiones de consumo de los consumidores individuales ni las decisiones de producción de los productores afectan al precio de mercado del bien, a diferencia de los monopolios, en el cual el único participante es precio-oferente.

Las características del mercado de competencia perfecta son las siguientes:
  • Existe libertad de entrada y de salida del mercado. Las empresas pueden entrar o salir libremente del mercado. En los mercados competitivos no hay barreras de entrada, esto es, existe libre concurrencia.
  • Existencia de un número elevado de compradores y productores. Esto implica que la cantidad que cada una de las empresas participantes ofrece en el mercado representa una proporción muy pequeña sobre el total, por lo que no tienen individualmente influencia sobre el precio –lo mismo cabe decir respecto a los compradores-.
  • Existe información perfecta. Todos los participantes tienen pleno conocimiento de las condiciones generales en que opera el mercado. Se conocen los precios, los costes, etc.
  • El bien que producen todas las empresas es homogéneo. Los consumidores no encuentran diferencias entre adquirir el bien a una u otra empresa, consideran que los productos de los diferentes productores son el mismo bien. 

Cierto es que resulta muy complicado que un mercado sea totalmente competitivo, ya que estas características son difíciles de cumplir en su totalidad en todos los ámbitos de la economía. Pero siempre será mejor un mercado que se aproxime más al libre mercado que al regulado por el Estado o por los monopolios-oligopolios, que no son libre mercado por más que algunos se empeñen en ello.

"Es el mercado libre el que hace imposibles los monopolios". Ayn Rand.


Por ello creo que es necesaria una verdadera liberalización del mercado, dejando atrás los monopolios y oligopolios existentes y abrirse hacia un auténtico mercado libre, regido por la ley de la oferta y la demanda y en el que el precio de cualquier bien venga determinado libremente entre comprador y vendedor, aceptado voluntariamente, y no bajo coacción, más propio de la acción estatal.

Para acabar, he de decir que mucha gente suele hablar de libre mercado para referirse a sectores como el de la gasolina o el eléctrico, entre otros. Son dos sectores ultra intervenidos por el poder político, pero algunos hablan de estos sectores en tono despectivo hacia el liberalismo y el libre mercado, cuando no es más que una crítica hacia el monopolio-oligopolio, hacia el mercado pactado, el favorito de ideologías colectivistas como el socialismo o el marxismo, todo lo contrario al libre mercado. A ver si de una vez les entra en la cabeza: ni un monopolio ni un oligopolio son libre mercado. 

domingo, 15 de febrero de 2015

Se encontrará la salida

Hace un año comenzaron en Venezuela una serie de protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro; iniciadas el 4 de febrero en la ciudad de San Cristóbal (Táchira) y el 12 de febrero en Caracas, el pueblo venezolano se echaba a las calles harto de la alta delincuencia, el alto nivel de la inflación y la amplia escasez de productos básicos, como comida o medicamentos –entre otras causas-.

La delincuencia alcanzó niveles nunca vistos anteriormente. Venezuela se convirtió en el segundo país con mayor tasa de homicidios del mundo en 2014, solo por detrás de Honduras, produciéndose 24.980 muertes de manera violenta, por las 24.763 que se produjeron un año anterior, según los datos del Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV). El balance de esta ONG señala un saldo de 82 muertes violentas cada 100.000 habitantes, dato en el que según reconoce OVV, se incluyen los casos de muertes por resistencia a la autoridad.

En cuanto a la inflación, las políticas intervencionistas que Chávez llevó a cabo y que continúa Maduro en la actualidad, han llevado a Venezuela a una situación inaguantable, con una inflación –esto es, el aumento generalizado de los precios durante un periodo fijo de tiempo- que sobrepasa con mucho los 50 puntos (56.2%) durante el año 2013, ocupando el puesto 222 en la clasificación por países, solo superada por Siria. En el año 2014 la inflación aumentó hasta el 68.5%. Éste ha sido uno de los principales motivos de la escasez de productos básicos que padecen los supermercados venezolanos, con sus anaqueles vacíos, al igual que el socialismo del siglo XXI, que no es más que el socialismo de siempre: una ideología vacía de libertad, de futuro y de autocrítica.

Estas protestas, de las cuales se cumplen ahora un año, no han sido las primeras, ni serán las últimas en Venezuela. Mientras el país siga sumido en esta ola de totalitarismo, pobreza y crisis, todo seguirá igual; el pueblo venezolano quiere libertad, no quiere radicalismo ni represión policial al manifestarse por las calles de Caracas o cualquier otra ciudad. Tampoco quieren censura, quieren opinar libremente de su país o de sus dirigentes, como en un país democrático. Ni mucho menos quieren presos políticos, y en Venezuela hay más de medio centenar, llegando a detener por participar en dichas manifestaciones a uno de los líderes de Voluntad Popular, Leopoldo López, quien lleva un año en prisión, y al que la fundación CEPS -de Pablo Iglesias e Íñigo Errejón- asesoró a Chávez en 2011 acallarlo mediáticamente. Leopoldo López llegó a decir: “que mi encarcelamiento esté contribuyendo en alguna medida al despertar de los venezolanos, vale la pena… Saber que más allá de estas rejas, cada día miles de venezolanos exigen en las calles un cambio pronto, pacífico y constitucional, vale la pena…”. Admirable.

Venezuela no es libre, por mucho que los chavistas de turno digan que sí; por mucho que Pablo Iglesias y demás mafia de Podemos repitan por activa y por pasiva que Venezuela es una referencia fundamental y que Hugo Chávez debe ser un referente para los pueblos del sur de Europa. No. Ni la Venezuela actual ni el comandante Chávez, al cual Pablo Iglesias echa mucho de menos, pueden ser una referencia política ni moral para aquellos que rechazan el absolutismo y defienden al individuo y una sociedad basada en la libertad política y la libertad de expresión, entre otras.

Queda mucho por delante, pero deseo fervientemente que Venezuela llegue al final de este oscuro camino. La luz puede llegar en cualquier momento, y estoy seguro de que se encontrará la salida del chavismo y de la dictadura que comenzó Hugo Chávez y continúa Nicolás Maduro. Y esa salida debe producirse, como bien dice Jesús Torrealba, Secretario Ejecutivo de Mesa de la Unidad Democrática, “con una avalancha de votos, no con un golpe”. Y cuando esa salida llegue y se pueda vivir democráticamente en Venezuela, tocará no olvidar lo vivido durante estos largos años, porque ya saben, quien olvida su historia está condenado a repetirla.

martes, 3 de febrero de 2015

Podemos. La marcha del ¿cambio?

El pasado sábado se produjo en Madrid una marcha en apoyo a Podemos y el "cambio" que dicen van a traer a España. Miles de personas se presentaron en la Plaza de Cibeles para acompañar a los Iglesias, Monederos y compañía hacia la Puerta del Sol, donde iba a terminar la "marcha del cambio", como la llamaron desde 'el partido de los círculos'.  

A primeras de cambio podemos preguntarnos qué cambio se va a producir con Podemos -un partido político secuestrado por Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero e Íñigo Errejón-. Debemos recordar que este partido tenía unas propuestas en mayo -para las elecciones europeas-, y otras propuestas, modificadas, a medida que avanzamos con el paso de los días. Algunos pican, y creen que Podemos se hace 'light', pero a mí no me convencen. Todo se debe a una estrategia para lograr votos del centro o de la izquierda moderada, pero cuando alcancen algún gobierno autonómico o -Dios no quiera- el gobierno central, las garras totalitarias de Podemos volverán a relucir, más afiladas que nunca. 

Como diría Groucho Marx, Podemos tiene unos principios (en este caso, propuestas, ya que los principios son los mismos), pero si no les gusta a la gente, tiene otros. Es lo que han intentado demostrar en estos pocos meses que tiene la formación radical de izquierdas -por mucho que digan que no son de izquierdas ni derechas, sus actos no demuestran lo mismo-. Han intentado "acercarse" al centro, pero no pueden olvidar su cuna radical, a la cual vuelven día tras día, con sus declaraciones o actos. El amor por Lenin o las 'odas' a Hugo Chávez es algo común entre los dirigentes podemistas. El odio de Pablo Iglesias hacia los "lúmpenes", a los que partió la cara, y de lo cual se enorgullece, o el odio hacia los "fachas", por quienes pidió perdón por no haberles partido la cara en 'El gato al agua'. Y como ésto, amplio es el historial de los radicales de Podemos. Por no olvidarnos del "si no eres comunista no eres buena gente" de Monedero en un programa de Cake Minuesa sobre el comunismo. 

Podemos y la casta

No hay palabra que más repitan los de Podemos que "la casta". Echar a la casta, ese era el lema de esta manifestación. Me pregunto a qué llaman casta, y si recibir becas por no hacer el trabajo no es de casta, o si recibir 425.000 euros por "asesorar" no es de casta, encima tributar como empresa, cuando debería haber tributado como persona física. Supongo que registrar una productora como asociación sin animo de lucro, con la intención de enriquecerse -pese a tanto criticar la riqueza, cuando no es la suya, claro- tampoco es de casta porque lo ha hecho Pablo Iglesias. 

¿Todo esto no es de casta? ¿El cambio pasa por cambiar la corrupción azul del PP o roja del PSOE, por la morada de Podemos? Para mí no, pero parece que algunos no dudan en apoyar a la formación de Pablo Iglesias -el partido es suyo, por mucho que vayan de participativos y saquen pecho de su democracia interna, aquel que no comparta el pensamiento de Iglesias no tiene hueco en Podemos y mucho menos llegar a algún puesto directivo de algún círculo-. Los hooligans de siempre, también existen en estos partidos que dicen regenerar la política. Rejejejenerar más bien, como dice Almudena Negro.

Mirada al pasado como motor del cambio

Banderas de la II República Española, banderas cubanas, banderas con la cara del Che Guevara, banderas de la URSS, pero ninguna bandera española. Ese es el cambio que proponen en Podemos. 

Una mirada al pasado basado en el odio a la libertad, en la implantación de un Estado totalitario como puede ser el cubano o el extinguido Estado Soviético, y en el odio hacia la España que no tenga ánimos de revancha guerracivilista. Ya lo dejó claro Pablo Iglesias -además de demostrar su ignorancia-, cuando dijo que el himno de España es "una cutre pachanga fachosa" y la bandera es "monarquica y postfranquista".  Con lo cual, parece conditio sine qua non rehusar la España rojigualda para estar en Podemos. ¿Si no por qué no hubo ninguna  bandera española en la manifestación del sábado? 

¿Se puede prometer un cambio cuando tienes de ejemplo dictaduras como la cubana, la venezolana o la soviética? Cambio poco si imperan en tu conciencia políticas anteriormente probadas antidemocráticas, antiliberales y totalitarias. 

En definitiva, Podemos no viene a cambiar la vieja política por la nueva política. No viene a cambiar ningún otro aspecto. No. Podemos solo quiere aprovecharse de la nefasta situación -económica y política- española para, poniendo una cara, hacer lo contrario. Quedarse anclado en el pasado, bajo la promesa de un cambio. En esto han hecho caso a Maquiavelo y su política como el arte del engaño. Lo han clavado, como buenos hijos del Consenso oligarca dominante en España desde años atrás.

viernes, 23 de enero de 2015

Goyo, yo nunca te olvidaré

Hoy hace 20 años que esos hijos de puta de la ETA te asesinaron. Yo tenía poco más de 1 año, no te recuerdo, pero no por ello ignoro quién eres, lo que hacías y por qué te mataron.

Sé que esos cobardes te quitaron la vida porque no te soportaban; no aguantaban la valentía que demostrabas tener, siempre sin complejos, defendiendo tus principios ante las amenazas de esos asesinos. Nunca te doblegaste, tuvieron que dispararte para que, una vez muerto, ellos consiguieran lo que no consiguieron mientras tú estabas vivo.

El PP en el País Vasco era lo que era en gran medida gracias a ti, a tu valentía y a tu lucha por la libertad. De ese PP ya queda más bien poco. Ahora, algunos de tu partido prefieren olvidarte y reírles las gracias al brazo político de aquellos que acabaron con tu vida; los que deberían tenerte siempre presente parece que te olvidan. Han perdido toda dignidad. 

Siento que tu lucha por la libertad en el Pais Vasco -y en el resto de España- la han tirado por tierra algunos de los que deberían llevar siempre tu nombre y tu recuerdo por delante. Y eso me duele. 

Por eso, hoy, cuando se cumplen 20 años de tu asesinato, quiero decirte que yo no te olvidaré, y siempre me acordaré de que fuiste -y eres- el modelo de político que ante las amenazas, no solo no se rinde, sino que da lo mejor de sí. Gracias.

Descansa en paz, Goyo. 

martes, 20 de enero de 2015

La crisis no es culpa del liberalismo

A menudo leo en diferentes debates de las redes sociales y en algunos periódicos -y escucho en debates televisivos, de esos que aburren- que "el liberalismo nos exprime", que "los mercados mandan" e incluso que "necesitamos más Estado", hasta el punto de que digan que "la culpa de esta crisis la tiene el liberalismo".

Todos sabemos -o deberíamos saber- que el liberalismo se caracteriza por querer una reducción del tamaño del Estado, y por ende de su poder sobre los individuos. El Estado es coacción, ya que obtiene sus recursos obligando a los ciudadanos a pagar impuestos. Pues algunos siguen pensando que un modelo liberal es aquel en el que, como ocurre en España, el sector público ocupa casi el 50% del PIB. Incluso lo tachan de "dictadura capitalista", cuando aquí la única dictadura que existe es la de los empleados públicos -de los cuales el 45% son personal laboral y cargos de confianza politica, nombrados a dedo con total discrecionalidad-, y la más temida y que ningún político del Consenso parece estar dispuesto a acabar con ella, la dictadura de los impuestos.

Si el liberalismo quiere decir algo, quiere decir contención del poder político. Lo que sucedió fue lo contrario: la política se expandió como nunca, con un crecimiento espectacular del gasto público en nuestro país, mientras las autoridades alegaban que no pasaba nada, porque había superávit fiscal, un superávit ficticio, pues los ingresos eran generados por la burbuja inmobiliaria, y esos ingresos no iban a permanecer intactos toda la vida.

Los políticos hicieron lo contrario de lo que había que hacer: no solo gastaron sin freno en los años de la burbuja -y ahora le echan la culpa al ciudadano privado, supuesto modelo de irresponsabilidad- sino que cuando, en 2010, sus medidas se revelaron explosivas y debieron corregirlas no frenaron ni redujeron el gasto como deberían haberlo hecho. En contra de lo que proclamaron una y otra vez, no hubo austeridad. Como señala Juan Ramón Rallo en 'Una alternativa liberal para salir de la crisis', a finales de 2011 el gasto público real por habitante se encontraba un 12% por encima del de 2007, es decir, por encima del nivel de gasto público que sufríamos en el apogeo de la burbuja productiva y de la burbuja estatal. Además, entre 2001 y 2011 el gasto de las Administraciones Públicas aumentó más de 210.000 millones de euros, un 21% del PIB. ¿Liberalismo? ¿Dónde?



En Sanidad, el gasto anual se incrementó desde los 35.000 millones de euros -1.600 dólares internacionales por habitante- en 2001 a más de 60.000 millones -2.700 dólares internacionales por habitante- en 2007. La mayor parte de ese incremento se debe al aumento del gasto en personal -que pasó de 15.000 millones de euros en 2001 a 26.000 millones en 2007-.

En Educación, entre 2001 y 2007 el gasto total creció en 18.000 millones de euros, hasta superar los 46.000 millones. Si ponemos estas cifras en relación con el alumnado, nos damos cuenta que España ha sido el país que más ha aumentado el gasto público por estudiante entre 2001 y 2007: más de un 50%, hasta los 7.800 euros. Ese gasto está por encima de todos los países de la Eurozona, excepto Suecia y Dinamarca. Estos datos son los que deben olvidar los presentes en las mareas verdes cuando piden más gasto en Educación. ¿Todavía quieren gastar más? 

Con todo, más significativo es que, al relacionar ese gasto por alumno con la renta per cápita de cada país, España aparece como el que más porcentaje de su renta destina a la educación pública de toda la Unión Europea. Es decir, es el país cuyo Estado realiza más esfuerzos financieros en la educación pública. Aun así, siempre aparecen los que piden más gasto.

Para colmo, tanto las autoridades del PSOE como las del PP aumentaron la deuda pública e hicieron lo peor que se puede hacer en una crisis: subir los impuestos . Saqueo tras saqueo, tanto el Gobierno de Zapatero como el de Mariano Rajoy no afrontaron la crisis como había que hacerlo. Se dedicaron a continuar las mismas políticas de gasto, déficit y deuda pública, y en definitiva un intervencionismo que algunos ven como liberalismo, demostrando en ellos mismos su propia ignorancia o demostrando que no quieren reconocer la miseria intervencionista.


¿Por qué algunos equivocan liberalismo con intervencionismo?
Porque no quieren reconocer la miseria intervencionista.

Como podemos ver, el gasto público creció sobremanera en la década pasada -y sigue creciendo-, siguen aumentando los impuestos -ya sea el PSOE o el PP del socialdemócrata Rajoy-, la deuda pública acecha la barrera del 100% del PIB -es decir, debemos la misma cantidad de dinero que la que generamos-, y todavía algunos siguen llamando liberalismo a este sistema, que peca de todo menos de ser liberal, y continúan demostrando su ignorancia confundiendo Estado y Mercado. 

La crisis no ha sido culpa del liberalismo, sino del socialismo y todo intervencionismo. Y como decía Henry Hazlitt en 'La Economía en una lección', todo intervencionismo es antieconómico, pues solo tiene en cuenta las consecuencias que saltan a la vista, pero ignoran las que no se ven, es decir, solo contemplan los resultados inmediatos, sin preocuparse por las repercusiones a largo plazo, entre las que se cuentan la riqueza no creada o incluso destruida por las regulaciones, la inflación y los impuestos. Decía que es antieconómico ya que el primer principio que toda política económica debe seguir es el de mirar al conjunto de la economía -el conjunto de la población- y al largo plazo.


La solución a esta crisis sí pasa por el liberalismo (reducir el gasto público, reducir impuestos e imponer menos regulaciones), y por un aumento de la iniciativa individual frente a lo impuesto colectivamente. Es deber de cada uno saber qué le interesa; yo lo tengo claro, manejo mejor mi vida yo mismo que unos funcionarios o los políticos de turno. 

sábado, 17 de enero de 2015

El aborto en España y el derecho a la vida

El Instituto de Política Familiar ha presentado un Informe sobre el aborto en España en el periodo comprendido entre 1985, con Felipe González en el gobierno, y 2013, con el gobierno de Rajoy. 
El informe -en mi opinión- nos presenta el aborto como un problema de nuestra sociedad, que se va haciendo cada año más grande y que los políticos a la hora de la verdad no luchan por hacerlo más pequeño.

El Consenso no deja llevar a cabo una reforma de la actual Ley del aborto de 2010, la famosa "Ley Aído". El PP llevaba en su programa de 2011 la reforma de dicha ley abortista para ayudar a la maternidad, a los no nacidos y a la familia. Pero por motivos que todos sabemos, esa reforma se quedó en el cajón, llevándose por delante a Alberto Ruiz-Gallardón, el que era Ministro de Justicia por aquel entonces. 

Mariano Rajoy decidió no llevar a cabo la reforma que había prometido durante la campaña de 2011, para sumar otra traición a sus votantes y a España en general. Rajoy sacó a la luz sus principios socialdemócratas -es lo único que ha demostrado con sus políticas en estos tres años de gobierno-, y decidió que "por falta de consenso" era mejor dejar esa promesa a un lado. 

¿Qué dice el Informe sobre el aborto en España?

1) Número de abortos

En España, se produce un aborto cada 4.8 minutos, que son 12 cada hora, lo que al día suman 298 abortos. 298 vidas menos cada día.

Como vemos en el gráfico, el número de abortos totales ha ido aumentando año tras año, excepto en 2013, donde también bajó el número de embarazos, por lo que el porcentaje de abortos respecto a embarazos creció un 2.6%. O sea, estamos ante un dato engañoso, parece que baja el número de abortos, pero al haber bajado también el número de embarazos -en mayor medida- el porcentaje de abortos/embarazos subió.

Las defunciones por abortos que se producen en un año es superior a las del cáncer (102.762 en 2012), son 30 veces más que las producidas por los suicidios (3.539 suicidios en 2012), casi 100 veces más que los accidentes de tráfico (1.134 muertes en 2013) o casi 360 veces más que los homicidios (303 homicidios en el 2012). 

2) % de embarazos que termina en aborto


Viendo la tendencia creciente, ¿dónde está el límite? Actualmente, 1 de cada 5 embarazos que se producen en España termina en aborto.

3) Aborto libre

9 de cada 10 abortos se producen a petición de la mujer, sin aducir ningún tipo de causa. Lo que se convierte en una 'barra libre' de abortos, por mucho que las clínicas abortistas y aquellos que defienden este asesinato silencioso digan lo contrario. El aborto por anomalías en el feto o por riesgo para la mujer embarazada es pequeño en comparación con el aborto libre, el aborto del "porque sí".

4) Mujeres que han abortado con 1 o más abortos anteriores


De cada 2.5 abortos, 1 es de una mujer que ya había abortado como mínimo una vez anteriormente. Dicho de otra manera, de cada 10 mujeres que han abortado, 4 lo han hecho más de una vez. 

5) Número de abortos según el partido que gobierna


Viendo este gráfico nos podemos dar cuenta de ni PP ni mucho menos PSOE han puesto intención en parar la sangría de abortos. Como decía, el Consenso no permite una sociedad pro-vida, no permite una política pro-vida y este gráfico es buena prueba de ello. 

El PP, en su programa electoral de las generales de 2011, decía lo siguiente:

          - "La maternidad debe estar protegida y apoyada. Promoveremos una ley de protección de la maternidad con medidas de apoyo a las mujeres embarazadas"

           - "Cambiaremos el modelo de la actual regulación sobre el aborto para reforzar la protección del derecho a la vida"

Como palabras que se lleva el viento, este punto sobre maternidad y aborto -al igual que muchos otros sobre economía, terrorismo, etc.- ha puesto de manifiesto la falta de principios del gobierno de Rajoy. Luego sale diciendo que "prometer algo que no se puede cumplir no tiene sentido", en referencia a Podemos, cuando yo pensaba que se refería a él mismo y a su gobierno, como han demostrado en estos tres años. Han prometido algo que no han podido -o no han querido, que es más exacto- cumplir.

El derecho a la vida

El artículo 15 de la Constitución Española dice que todos tienen derecho a la vida. Todos. No según quiera la madre. Tampoco si viene con malformaciones. ¿Acaso una persona con alguna malformación es menos persona que tú o yo? ¿Un feto con síndrome de Down no merece vivir por el hecho de tener esa pequeña diferencia, que no le impide ser humano como tú o yo? Por supuesto que merece vivir. 

La Declaración de Derechos Humanos, en su artículo 3, dice que todo individuo tiene derecho a la vida. Y en el artículo 5 dice que nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles; y todo aquel que haya visto un aborto sabe lo cruel que es para el feto -ahogado, quemado, triturado, etc.-.


Como decía la Madre Teresa de Calcuta, el aborto es el acto más diabólico que puede cometer el hombre. Ella decía que no entendía el aborto. Yo tampoco lo entiendo como acto, pero sí como consecuencia de una sociedad irresponsable, que desea vivir sin compromiso por nada ni nadie.

Y lo más curioso de todo, aquellos que defienden el aborto ya han nacido. Encima son egoístas.

"Quien negara la defensa a la persona humana más inocente y débil, a la persona humana ya concebida y no nacida, cometería una gravísima violación del orden moral. Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente. ¿Qué sentido tendría hablar de la dignidad del hombre, de sus derechos fundamentales, si no se protege a un inocente, o se llega incluso a facilitar los medios para destruir vidas humanas inocentes?" 

viernes, 9 de enero de 2015

Anaqueles vacíos, ideología vacía

Desde hace algún tiempo los supermercados venezolanos son víctimas de la escasez, del agotamiento. No llegan productos a sus estanterías. Estos días ha sido noticia (una vez más) esa escasez de productos. Son famosas las imágenes que nos ofrecían los ciudadanos venezolanos de los estantes vacíos de comida, bebida, etc., en los supermercados, hasta el punto de llegar a Twitter a través del hastag #AnaquelesVaciosEnVenezuela. Escasez bolivariana que lo llamo.





La ‘Robolución’

La revolución bolivariana ha degenerado en "robolución", donde la oligarquía chavista hace y deshace a su antojo en un país quemado por el socialismo y la falta de libertad.

En Venezuela impera lo que Chávez llamó ‘Socialismo del siglo XXI’ (La Robolución), el cual lo expresó de la siguiente forma: “Hemos asumido el compromiso de dirigir la Revolución Bolivariana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo XXI que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad". El amor y la libertad se quedaron por el camino. Con igualdad no hay libertad. Palabras vacías, igual que los anaqueles (las estanterías de los supermercados).

Este socialismo del siglo XXI no es más que el socialismo de siempre con el nombre de “siglo XXI” como si de una ideología modernizada se tratara, cuando en realidad es el socialismo de dos siglos atrás, con las mismas faltas de libertades y un estatismo que se come todo lo que encuentra a su paso.

El socialismo, ideología vacía

Como digo, el socialismo del siglo XXI al que se refería Chávez no es más que el socialismo de siempre. Y el socialismo es una ideología vacía.

Vacía de libertad, la cual es primordial en el individuo. ¿Qué libertad había en el nacional-socialismo hitleriano? ¿Y en el socialismo soviético? ¿Qué libertad hay en Cuba, donde los Castro siguen sin levantar el bloqueo de la dictadura, el principal bloqueo que debe terminar?

Vacía de futuro. La mirada anclada en el siglo XIX, sobre todo en Simón Bolívar en los países sudamericanos, como si de un Dios se tratara. Como dijo Alexis de Tocqueville, el socialismo es una nueva forma de esclavitud. En este caso una esclavitud fijada en la mirada al pasado. Y una esclavitud en la que el líder ordena y manda, y lo que diga éste, hacen los demás, como han demostrado los socialismos del resto del mundo a lo largo de la historia del socialismo.

Vacía de autocrítica. Los males que provoca el socialismo siempre se achacan al “maldito liberalismo”, aun cuando éste no existe en una sociedad latinoamericana, que como la española, es absorbida por el consenso. Un consenso bolivariano, basado en la imposición de las tesis de Bolívar como si de un dogma de fe se tratara, junto al socialismo, como en su día expresó Hugo Chávez. 

Viendo el socialismo como una ideología vacía, no sorprende que en Venezuela haya supermercados vacíos, o incluso se queden sin petróleo. Anaqueles vacíos por una ideología vacía.

Espero que el socialismo se vaya vaciando de apoyo, tanto en Latinoamérica como en el resto del mundo, es un daño liberticida que debemos hacer frente desde el combate de las ideas. Hacer ver que libertad es mejor que planificación estatal, hacer entender que cada individuo maneja mejor su vida que el Estado, explicar que la libertad de expresión es algo básico y que no deben venir los políticos de turno a censurar lo que opines, lo que ves o lo que lees. 

martes, 6 de enero de 2015

Libertad versus Consenso

"Los ejércitos se forjan en la guerra. Esta es la lucha entre la España verdadera y los marxistas". Así respondía el General Francisco Franco en una entrevista que le hacía el periódico News Chronicle el 29 de julio de 1936, pocos días después de comenzar la Guerra Civil con el golpe militar del 17 de julio en Melilla y del 18 en la Península.

"Esta es la lucha entre la España verdadera y los marxistas". En la España actual, la que se rige por las chapuzas del 78, la España verdadera sería algo así como PP y PSOE quieren.
Verdadera no para mí, ni mucho menos, pero sí lo que defienden estos dos partidos anclados en la vieja política. 

Esta respuesta que dio Franco podría ponerse en boca de muchos dirigentes 'pepesoístas' sin ningún problema. ¿Se imaginan a Rajoy diciendo que las próximas elecciones generales son una lucha entre la España verdadera y los marxistas? Yo sí, detrás de una televisión de plasma, pero lo imagino. En boca de Pedro Sánchez, ídem.

En España reina el consenso del 78, un consenso político basado en el miedo y en una falsa
representación que hace creer al pueblo que tiene poder de decidir, que como dijo Vaclav Havel, es el origen de la cultura de la mentira. Y la España del consenso es medalla de oro en la mentira.

En esa España (la del consenso), que lucha cada día por seguir aupando a una oligarquía caduca (que debe terminar), la "España verdadera" a la que se refería el 'Generalísimo' no puede ser el bipartidismo PPSOE, ni mucho menos. Aunque Rajoy y Sánchez pudieran decirlo y quedara bien en oídos de un hooligan del PP o del PSOE (hoy en día viene a ser el mismo hooligan), la España verdadera debería ser aquella que quiera regenerar la política, la que desea fervientemente una España bajo la manta de la libertad y no del consenso; del liberalismo y no del socialismo (sea cual sea el partido, como dijo Hayek en la dedicatoria de "Camino de servidumbre", en todos los partidos hay socialistas). 

Y es que en las próximas elecciones no se juega un "partido" España verdadera vs marxistas, sino libertad vs consenso. Y me temo que va a volver a ganar el consenso, con el tridente liberticida, colectivista y saqueador PPSOEMOS (PP, PSOE, Podemos) a la cabeza. Pobre España. 

domingo, 21 de diciembre de 2014

No hay mayor bloqueo que la dictadura

Como diría Ludwig Von Mises, todo socialista es un dictador disfrazado, a lo que podríamos añadir que si es comunista, es dos veces dictador. 

En 1959 tuvo lugar el final de la revolución cubana, el levantamiento por parte de guerrilleros de izquierdas contra el gobierno de Fulgencio Batista. La consecuencia inmediata de la victoria de dichos guerrilleros, entre los que se encontraban los hermanos Castro y Ernesto 'Che' Guevara, fue la implantación de un Estado socialista, una dictadura comunista que ha ido sumiendo a Cuba en una desesperación continua, inefables violaciones de libertades (Informe de Freedom House sobre Cuba: not free) y una economía engullida por un Estado totalitario.

Son conocidas las promesas varias que los vencedores de la Revolución llevaron a cabo en los primeros meses de poder, como se puede ver en la película de Woody Allen, Bananas, y leer en periódicos de la época. Promesas que nunca cumplieron tales como elecciones libres y universales, hacer de Cuba un país democrático, existencia de partidos políticos, restablecer la libertad de prensa, etc., como podemos ver en el blog de Yusnaby Pérez. 

Pronto esas promesas se quedaron en aguas de borrajas y la dictadura empezó a sacar su verdadero espíritu (¿cuál si no?) restrictivo, endureciendo sus políticas liberticidas, de engaño al pueblo cubano y de persecución a aquellos que no profesaran amor perpetuo hacia el régimen establecido cruelmente por los "guerrilleros de Sierra Maestra" y que no siguieran el juego a los Castro y Guevara. 

Cuba no tiene nada que ver antes de la Revolución que después. Son numerosas las fotos que podemos ver en redes sociales que comparan la isla caribeña hace 50 años y actualmente. Estas fotos las podemos encontrar en perfiles de Twitter como @Yusnaby, @Noaltirano, @anticastro76 y demás que muestran la verdadera realidad de Cuba. 

¿Es éste el paraíso comunista que prometían los Castro hace 50 años?

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La noticia del posible levantamiento del embargo de EE UU a Cuba (todavía tiene que decidir el Congreso estadounidense, de mayoría republicana, contraria al presidente Obama) ha sido recibida con aplausos, alegría y también puntos de confusión y engaño desde los medios afines a los asesinos Castro y compañía.

El pasado jueves, en el programa de La Sexta Más Vale Tarde, presentado por Mamen Mendizábal, titulaban la noticia con un "Nueva Cuba", a la vez que entrevistaban a Willy Toledo, quien decía que "el levantamiento del bloqueo es una victoria del pueblo cubano y de su gobierno y una derrota de EE UU". También dijo algo así como que Raúl Castro no consiguió el poder cubano de manos de su hermano, sino que fue elegido presidente. Supongo que se referiría a la Asamblea, pero en un país donde no hay libertad política, está claro que la Asamblea es afín a la dictadura castrista. 

¿Nueva Cuba?

No lo creo así, si bien es cierto que el posible fin del embargo es una buena noticia, se queda a medias si no viene de la mano del fin de la dictadura comunista que lleva haciendo estragos en Cuba durante los últimos 55 años. 

Libertad de comercio, libre circulación de bienes y mercancías entre EE UU y Cuba está bien, pero si no viene acompañado de libertad individual, libertad de prensa, separación efectiva de poderes, desarrollo de partidos políticos, implantación de elecciones libres y universales y en definitiva, libertad política, no sirve de mucho lo primero. 

¡¡Levanten el bloqueo de la dictadura!!

Hay mucha gente que no aprende del pasado y siguen con ideas revolucionarias que buscan coartar la libertad de los individuos e imponer sistemas estatalistas que se acercan a dictaduras. De hecho, muchas dictaduras siguen en pie no por casualidad, sino por el amplio apoyo en varios sectores de la sociedad. Por eso, debemos acabar con la lacra liberticida desde el combate de las ideas, ahí sí que ¡podemos!